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Tratamiento de fluxado. Previo a la galvanización, tiene por objeto activar la superficie del material, facilitando así la reacción entre el zinc fundido y el metal.
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Galvanización. Consiste en la inmersión del material en un baño de zinc que se encuentra a una temperatura de 450º C. La superficie de los objetos de hierro o acero reaccionan con el zinc y forman distintas aleaciones de zinc-hierro. Para facilitar esta reacción, se mantiene sumergido en el zinc fundido, hasta que alcanzan la temperatura del baño. Como consecuencia de esta inmersión, el zinc cubre perfectamente los ángulos, bordes, etc. y penetra en los pequeños resquicios y orificios del material, confiriendo una protección completa a todas estas zonas que constituyen los puntos débiles en otros procedimientos protectores de la corrosión.
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Enfriamiento. Dependiendo del tipo de piezas, el enfriamiento puede ser lento, controlado al aire o rápido, introduciendo los materiales en una cuba de agua.
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Repaso y acabado. Esta operación tiene por objeto retirar los accesorios utilizados para el amarre y reparar las puntas de escurrido, limpieza de cenizas, etc.
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Identificación, inspección final y carga. En esta fase, se identifica la propiedad del material tratado y pasados los controles de calidad preceptivos, está preparado para su retirada de nuestras instalaciones.